EL AVATAR COSMICO
sábado, 22 de noviembre de 2014
El Avatar Cósmico
En la observación de nuestro entorno encontramos un sinfín de señales que delatan la imagen de ese gigantesco puzle del despertar, las predicciones y las visiones de que este nuevo tiempo llegaría siempre estuvieron conectadas a esta energía que hoy nos irradia.
Si nos sumergimos en nuestra historia más allá del nacimiento del ser consciente, los elementos buscaban definir sus propios estados de conciencia sobre la cuna madre en duras batallas transformadoras, batallas que nuestro planeta no desconocía en tiempos de su propia creación y que definieron su esencia creadora.
El eco de estas disputas lo podemos asociar al verbo divino que definió a la luz como una línea bidireccional de comunicación con el universo.
Nuestra tierra madre definió la creación de un ser consciente único, ligado muy íntimamente con los elementos y energías emergentes desde su misma matriz y la luz expandió la noticia sobre el universo de que nacería un mesías universal.
Una historia que la podemos vincular con nuestros avatares terrestres.
Nuestro planeta desde sus inicios se transformó en fuente creadora de una conciencia independiente y renovadora, sin lugar a duda definió selectivamente el surgimiento de esa energía vital inalterable e incorruptible, un efecto inevitable que causo su propia aventura evolutiva.
No ajeno a tal acontecimiento el universo todo apunto su atención en nuestro hermoso planeta y lo convirtió en destino inevitable de observación y experimentación.
En el comienzo los elementos eran portadores de esta energía y batallaban contra toda influencia externa a su desarrollo, crearon su propia aura de control y jerarquías, promoviendo el surgimiento de un ser orgánico.
Estos seres fueron los nuevos portadores de la esencia planetaria y crearon sus propios reinos y jerarquías, en esto tiempos los elementos serían los guardianes en sus desarrollos.
Dentro de la transformación constante era inevitable el surgimiento de un ser consciente y único que generara armonía y orden en ese micro caos evolutivo del planeta.
Fue tiempo donde se gestaron las nuevas batallas que se inmortalizaron en las bibliografías mitológicas y religiosas donde dioses y ángeles guerreros interactuaban con un ser consciente que debió soportar la manipulación genética y energética de su desarrollo.
Los elementos y los reinos naturales fueron los guardianes fieles de este nuevo ser.
Las duras batallas por conseguir esta esencia renovadora, no han podido lograr su cometido. la manipulación genética y mental, la inserción de nuevas razas ajenas al planeta, la hibridación, la fusión de razas de diferentes reinos y la trasmigración de la energía vital fueron las armas más frecuentes para lograrlo.
Quedaba un último recurso más sutil en este camino de conquista, la colaboración directa para el desarrollo progresivo del ser humano sobre la tierra, crearon un manto protector para que la luz no delatara el surgimiento de esta aventura y promovieron la creación de un plan que los ayudara a comprender.
Pronto nuestro ancestro terrestre, quiso emular a los mismos dioses revelándose contra el nuevo sistema impuesto, desobedeciendo el nuevo mandato y degradando su propia genética andrógina para imponer su propio orden y jerarquías.
Surgieron desde entonces las primeras culturas que desarrollaron arte y artefactos sagrados que conectaron con la energía vital creadora planetaria sin necesidad de su código genético primigenio.
Cuando mencionamos hoy día que todo profeta al predecir un acontecimiento define una energía que fue desde siempre queremos decir que los acontecimientos pueden cambiar pero que todo será a pesar de que así suceda, causa efecto en la ley de evolución, un sello eterno de esta energía vital y única que se desprende de nuestra madre tierra.
Los elementos y los reinos, aun fieles custodios del desarrollo del ser humano sobre el planeta serian jueces implacables para el resurgimiento de la nueva raza.
Comienza en este tiempo una batalla contra si mismo para querer ser dioses sobre la tierra.
Acontecimientos que ya fueron vividos en el universo, donde seres conscientes abusaron de sus dones y conspiraron en contra de sus propios desarrollos.
Algo que la madre tierra no estaba dispuesta a que ocurriera y permitió el auxilio de energías externas tan sutiles y esenciales como la propia, todo para preservar este momento único en el universo.
Las nuevas batallas de humanos contra humanos propiciaron la búsqueda y más allá de las conquistas instauraron un sistema de vida que creo un velo al conocimiento de sí mismos.
Los sobrevivientes de esta nueva aventura se vieron obligados al exilio y a colaborar en el resurgimiento del avatar de avatares, crearon un nuevo orden y jerarquías, redimieron sus acciones pasadas y compartieron el natural desarrollo del ser humano sobre el planeta como guías.
Los artefactos sagrados fueron las primeras herramientas forjadas por las jerarquías de los elementos para conectar al ser consciente con sus orígenes y contribuir en el plan del resurgimiento. Son artefactos para la alquimia de la materia y las energías que actúan como traductores, transmisores y receptores de la luz creadora potenciando la energía vital.
Las jerarquías del reino de los elementos y la naturaleza fueron los instructores en el manejo de estos artefactos y como manipular la energía de los elementos en su beneficio.
Fue momento de espiritualidad y armonía para unos y deseos de poder y fortuna para otros, aquí se definió la polaridad de la búsqueda, unos creando conciencia y otros destruyendo los medios para conseguirla.
Los observadores del cosmos pronto comprendieron que es lo que impulsa al ser humano a ser únicos y porque su esencia genética no puede ser alterada. Comprendieron que poblando el universo con seres humanos, tampoco lograrían acelerar el flujo evolutivo del universo.
Los avatares terrestres fueron instruidos a experimentar nuevos estados de conciencia conectados con las leyes universales y fue el comienzo de una nueva historia de la humanidad.
Los nuevos guías que volvieron del exilio y las jerarquías celestiales y naturales se unieron para estar presentes en este momento tan importante para el universo todo.
El mensaje llego a la esencia misma del ser humano y le creo certezas y dudas, una polaridad que lo impulso al autoconocimiento.
Esta fuerza impulsora y renovadora que dejaron los avatares, trascendió a otros planos para preservar el orden de un nuevo tiempo que se acercaba.
Una revolución espiritual invadió a las leyes humanas y creo un conflicto de jerarquías, los guías espirituales fueron perseguidos.
Nuevas batallas crearon un nuevo orden jerárquico que protegió el legado espiritual que sus ancestros les habían dejado.
Momento en que la fe en la palabra del mensaje impulso al ser humano a creer en si mismos conectándose con su esencia vital y con las jerarquías que colaboraban en su aventura.
Muchos se transformaron en verdaderos guerreros del espíritu en la tierra, protectores de su legado e impulsores del nuevo orden.
En esta etapa el ser consciente se convirtió en profeta que sentía en su interior su destino en la luz renovadora del cambio.
El cielo, el paraíso, el edén, el shangrila sinónimos de un tiempo de paz y armonía ocuparon la mente de los fieles del nuevo orden.
Los guardianes del legado debieron combatir en un nuevo plano de manipulación mental sobre el ser humano. Los demonios a los que se enfrentaban se parecían mucho a los que interactuaron con sus ancestros, antiguas jerarquías celestiales que pretendían acelerar el proceso de creación que el planeta ya había determinado.
Debido a la degradación genética que sufrió el primer ser consciente, estas jerarquías, se negaron a colaborar con el resurgimiento como un plan para comprender como se transformaba el ser consciente en un avatar cósmico.
Las jerarquías celestiales se dividieron en dos bandos muy identificados, ángeles y demonios.
Este nuevo orden celestial que combatió contra los guardianes del legado impusieron un plan de aceleramiento que consistía en ocultar la verdad insertando la semilla de la duda y lograr un control demográfico de genéticas hibridas.
Nuestra madre tierra y sus propias jerarquías se encargaron siempre de preservar una genética pura que desarrolle e interprete la energía vital que de ella fluye.
El fluir de la energía en una genética andrógina es intensa en todo su potencial lo que hubiera hecho al ser consciente en un avatar cósmico tempranamente. En una genética de género la energía fluye con una intensidad dividida enlenteciendo el proceso.
La experiencia evolutiva del ser consciente le permitió vivir desarrollos en todos los géneros activando dones complementarios en su genética.
Este plan de aceleramiento basado en la observación, determinó que el ser humano activaba su genética complementaria en situaciones de adversidad y que su hibridación la enlentecía.
Un proceso de reversión y estimulo que motivo el reclutamiento de seguidores a este nuevo orden jerárquico. Una carrera de intereses que se bifurco en dos medios distintos para conseguir el despertar de conciencia, una desde la búsqueda interior y otra desde la búsqueda exterior.
Por esta última vía se lo estímulo al ser humano a la investigación científica programada, que lo llevo a creer solo en aquello que podía comprobar.
El conocimiento se fundamentó en este método y fue fuente de poder para los imperios emergentes. La necesidad de superación y conocimiento llevo a promover guerras y la indiscriminada explotación de recursos.
Un camino de incomprensión y ambición que llevo al ser humano a olvidar completamente su origen, alejándose de la naturaleza que lo vio nacer.
La humanidad se convirtió en un gran mosaico que en una etapa más reciente de su historia sintió el llamado de su madre tierra a despertar.
La activación complementaria se impulsó desde los planos más elevados del planeta pues nuestra madre tierra ya había traspasado un nuevo estado de conciencia colocándose ya entre las grandes jerarquías creadoras del universo.
Las jerarquías de los elementos y de la naturaleza fusionaron su esencia complementaria y el ser humano no quedo atrás en este proceso.
Los guardianes del legado, los guías y los observadores celestiales fusionaron sus conciencias para promover el resurgimiento desde la búsqueda interior motivando al recuerdo.
Hay un dicho que dice “quien no recuerda su pasado está destinado a revivirlo.”
El recuerdo nos hará libre de rencores y nos hará redimir de los actos de soberbia que empaño nuestra historia.
Se reestablecerá el vínculo con las jerarquías planetarias que nos vieron crecer y aprender.
Nos reencontraremos con nuestra familia de las estrellas, que sin saberlo creyeron en nuestro desarrollo natural, observándonos y apoyándonos durante gran parte de nuestra historia.
Nuestra madre tierra ya ha dado a luz al avatar cósmico.
Así es y así será.
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